Tema para 2003 : Patrimonio Cultural Subacuatico

Estudios de caso nacionames, por miembros del ICUCH:

- Arqueología Subacuática en México- INAH
- A few good men



Arqueología Subacuática en México
Instituto Nacional de Antropología e Historia(INAH)

Arqueóloga Pilar Luna E.
Pilar luna es un miembro de ICOMOS MEXICO y un miembro de ICUCH

Marzo 2003

Antecedentes
México posee un rico y vasto patrimonio cultural tanto en tierra como subacuático. Este legado está bajo el cuidado del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), creado en 1939 como una agencia oficial para proteger, investigar y conservar el patrimonio nacional. Muchos de los ríos, lagos, manantiales, cenotes y cuevas inundadas de México contienen restos prehistóricos, prehispánicos y coloniales, mientras que en sus mares es posible encontrar sobre todo naufragios que datan del siglo dieciséis hasta nuestros días.

El patrimonio cultural sumergido de México permaneció prácticamente ignorado o incluso saqueado hasta 1980, cuando el INAH creó el Departamento de Arqueología Subacuática. A lo largo de estos 23 años, se han llevado a cabo varios proyectos, todos con un enfoque multidisciplinario, interinstitucional e internacional. Otras características de la arqueología subacuática mexicana incluyen: trabajo no intrusivo, preservación in situ, protección especial del patrimonio natural y preservación a largo plazo. Entre los proyectos realizados se cuentan:

  • Arrecife Cayo Nuevo, Golfo de México. Este sitio fue descubierto en 1979 por dos buzos norteamericanos. Se efectuaron cuatro temporadas de campo (1979-1983) y se localizaron dos naufragios españoles de los siglos 16 y 18. Dos cañones (bronce y hierro) y un ancla fueron extraídos; el canon de bronce (1552) es el más antiguo en su tipo recuperado en América; se exhibe en un museo del INAH en la ciudad de Campeche.
  • Manantial de la Media Luna, San Luis Potosí. En 1981 y 1982 se hicieron dos temporadas de campo y se recuperaron restos de fauna pleistocénica, así como piezas de cerámica y lítica y dos entierros de infantes pertenecientes a los grupos que usaban este lugar para sus ofrendas entre 600 y 900 de nuestra era. Algunas de estas piezas se exhiben en el Museo Nacional de Antropología, en la ciudad de México.
  • Costa oriental de la Península de Yucatán. Entre 1984 y 1990 se hizo un estudio para localizar las estructuras mayas a lo largo de esta costa que pudieron haber servido como ayudas a la navegación. Se comprobó que muchas de ellas señalan la entrada a arrecifes o a zonas de peligro para los barcos. Faros modernos se localizan muy cerca de estas estructuras.
  • Arrecife Chitales, Cancún. Quintana Roo. Proyecto arqueológico-biológico en un naufragio del siglo 16, probablemente español. Antes de que el trabajo arqueológico comenzara, biólogos dela Universidad Nacional estudiaron y removieron los corales vivos y los replantaron al final. El área fue monitoreada durante un año, hasta que no quedó huella del trabajo arqueológico.


Proyectos actuales

En la década de 1990, la arqueología subacuática mexicana tuvo avances cuantitativos y cualitativos: se impartió el primer Diplomado para capacitar a nuevos arqueólogos subacuáticos, el Departamento de Arqueología Subacuática del INAH fue promovido a Subdirección y se iniciaron tres proyectos importantes que continúan hasta hoy en día.

El Proyecto de Investigación de la Flota de la Nueva España de 1630-1631 empezó en 1995 con una intensa consulta de archivos en México, España y Cuba. Su objetivo principal es la localización, investigación, recuperación, conservación y difusión de los restos de esta flota, así como la reconstrucción histórica de los eventos antes, durante y después del naufragio, ocurrido en 1631 en el Golfo de México, un año después de que la flota zarpara de Cádiz rumbo al Nuevo Mundo. Se determinaron áreas de búsqueda en la Sonda de Campeche, donde es factible encontrar los restos de los dos buques insignia: Nuestra Señora del Juncal y Santa Teresa.
Dos temporadas de campo tuvieron lugar en 1997 y 1998 con la participación de especialistas de instituciones nacionales y extranjeras. Más de 70 sitios con material cultural que data del siglo 16 hasta el presente fueron localizados y registrados. Al parecer, ninguno pertenece a la flota que se estudia. Sin embargo, han enriquecido el Inventario y Diagnóstico de Recursos Culturales Sumergidos en el Golfo de México, proyecto nacido en 1997 en forma paralela a la primera temporada de campo del proyecto de la flota. Estos hallazgos han permitido detectar qué sitios merecen un estudio futuro. Mientras que el trabajo de gabinete y de difusión ha continuado, debido a la falta de recursos financieros no ha sido posible realizar otra campaña de mar.

El tercer proyecto es el Atlas Arqueológico Subacuático para el Registro, Estudio y Protección de Cenotes en la Península de Yucatán, que comenzó en 1999 al atender denuncias de lugareños y espeleobuzos respecto a hallazgos de material prehistórico, prehispánico y colonial en cenotes y cuevas inundadas de Yucatán y Quintana Roo. En cuatro temporadas de campo se ha recuperado importante material que incluye restos de fauna pleistocénica, restos humanos que datan de hace más de 10,000 años y cráneos, esqueletos y cerámica maya. Este material está siendo analizado en laboratorios de México y Estados Unidos.

Obstáculos y logros

Entre los principales obstáculos para la arqueología subacuática mexicana están: falta de apoyo financiero, falta de arqueólogos capacitados y la dificultad, debido a los altos costos, de encontrar embarcaciones apropiadas para las investigaciones en altamar. De 1995 a 1998, el principal apoyo económico provino de un Fideicomiso que fue cancelado en 2002. En los últimos cuatro años, se ha recibido apoyo financiero del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y del propio INAH.

Una amenaza constante son los buscadores de tesoros, principalmente extranjeros. Hasta ahora, el INAH ha logrado detenerlos con base en las leyes y regulaciones existentes, en las que el patrimonio cultural sumergido fue tomado en cuenta a partir de 1974. En este sentido, se lleva a cabo un esfuerzo permanente por crear conciencia respecto al valor de este patrimonio y a la necesidad de protegerlo del daño y la explotación comercial.

A pesar de estos obstáculos, la arqueología subacuática mexicana ha podido obtener logros importantes. Entre los más recientes están:

  • Desarrollo de la arqueología subacuática mexicana y contribución al conocimiento del pasado.
  • Capacitación de jóvenes arqueólogos y restauradores, así como estudiantes de estas carreras.
  • Localización y registro de más de 100 sitios con material cultural.
  • Diseño y aplicación del Sistema de Información Geográfica ESPADAS, considerado entre los más avanzados para el trabajo arqueológico subacuático.
  • Diseño y aplicación de nuevas metodologías, especialmente para trabajar en cuevas inundadas.
  • Cooperación internacional y nacional, incluso con comunidades locales de buzos y pescadores.
  • Recuperación de 40 lingotes de plomo, la colección más grande recuperada en América.
  • Estudios biológicos, sedimentológicos y de parámetros físico-químicos en varios sitios.
  • Corrección de mapas modernos respecto a algunos cabos y arrecifes en el Golfo de México.
  • Recopilación de un importante acervo archivístico y creación de una biblioteca especializada en arqueología subacuática y temas afines.
  • Difusión de la arqueología subacuática mexicana en foros académicos y en medios de comunicación masiva nacionales e internacionales, incluyendo la elaboración de dos videos y catálogos de piezas prehispánicas y coloniales, así como un documental filmado por Discovery Channel.
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A few good men

by Somasiri Devendra
A graduate of the Universiry of Ceylon (class of 1955) and a formal naval officer, retiring in 1976 in the rank of Lieutenant Commander, while holding the post of Commandant, Naval Academy, Trincomalee. A naval career followed by ten years as Director of a group of companies. Retired yet again in 1986, and took up the task of introducing maritime archaeology to Sri Lanka. Have been pioneering studies/operations in maritime archaeology, promoting legislation to protect the underwater cultural heritage, traditional boat/ship building in Sri Lanka, naval history. Advisor on maritime archaeology to the State Department of Archaeology, Consultant to the “Avondster” project, conducted two cultural heritage impact surveys for two major development projects and a member of ICUCH since 1992.


The maritime archaeology programme we have begun, and are continuing with in Sri Lanka, has generated some interest that is pleasing. However, the work is far from over. It has aroused interest because:

(a) Sri Lanka is a small country
(b) It is a “developing nation”
(c) It had no tradition or expertise in maritime archaeology
(d) The programme itself is progressing quite satisfactorily.

The question that naturally follows is: how did it happen? What made it possible? Perhaps will be of interest to countries like ours to know what factors helped our efforts.

I must state, at the very beginning, that the most important factor was the “People factor”. Fortunately, there was a group of people who were in a position to influence people and events, who became interested in this new area and who were willing to go the extra mile to make it happen. I cannot stress the importance of the existence of this group, the commitment they had and the willingness they had to do everything possible to turn that belief into something real. It is necessary to recognize that archaeology – not maritime archaeology – forms the background that made our efforts possible.

Starting point

Awareness of and respect for the past is an indelible part of the consciousness of the people. Sri Lanka is a small country of 25,000 square miles; with a written history stretching back over 2,500 years; skeletal remains linked to surviving ethnic groups going back to 37,000 years; settlement sites dated to 130,000 years; over ancient 100,000 monuments under conservation; and a state Archaeological Department over 113 years old. Recognition of yet another aspect of the heritage came naturally.

The part the sea played on the country's heritage was understood by the people. The country is situated at a major locus of shipping routes in ancient times. In ancient times there had been extensive commercial and diplomatic links with countries stretching from China to Rome. Sea-borne influences of a cultural nature has reached the country for millennia and seafaring was a matter of interest.

UNESCO heritage concerns were welcomed and appreciated. UNESCO's World Heritage programme was well-known to Sri Lankans. There are eight sites of cultural significance designated as such in the country. They are cared for in the ancient spirit that that such sites were meant not only for those living but for the people of the past and the future.

Archaeology was progressing away from monuments towards the “Archaeological Heritage” and the role of the Department was changing from “caretaker” to “protagonist”. It was moving towards new areas of study, a more scientific approach, and a commitment to training, education and public participation.

Apart from archaeologists, other specialist groups involved themselves in the new international developments concerning the sea and the heritage. A Sri Lankan, chaired the 1983 Law of the Sea Conference as a consensus nominee. Sri Lanka had passed a “Maritime Zones Law” in 1976 and demarcated the limits of its waters without conflict with its neighbours. A Sri Lankan Vice President of the International Court of Justice, spoke of the “imperative of balancing the needs of the present generation with those of posterity”, quoting Sri Lankan chronicles naming the people the owners of all resources with the state only a caretaker. Within Sri Lanka, a Supreme Court judgement supporting a public interest group opposing state use of traditionally held lands for economic development held that the state and the people shared a responsibility towards the land and the heritage. The National Aquatic Resources Agency acted to distance salvors from historic ships and began the process of drafting new legislation to protect them. ICOMOS International elected a Sri Lankan to head it and under his leadership Maritime Archaeology became the subject of a scientific committee which is now known as ICUCH. Sri Lanka has been active on this Committee since.

As an island nation, very cosmopolitan in outlook, Sri Lanka had no qualms about asking for and receiving infusions of foreign expertise. Although it had remained 350 years under successful colonial powers, it was free from complexes and even claimed a colonial fortress as a World Heritage site of “dual parentage”.

The rocky road

It was this background that helped the group of enthusiasts to embark upon a programme of underwater cultural heritage management. Let me know trace the steps taken and the principles adhered to, which has made the programmesuccessful.

  • The accidental discovery of a “silver wreck” in 1962 by Arthur C. Clarke sparked interest in shipwrecks which encouraged treasure hunting but opened the eyes of Archaeologists.·
  • Sri Lanka began to exploit “sun, sea and sand” tourism, unfortunately making wreck diving popular.·
  • The subsequent interest shown by salvors prompted the National Aquatic Resources Agency (NARA) to turn its attention to maritime archaeology.·
  • NARA set up an “Inter-ministerial committee on shipwrecks” to forge a multi-faceted response to the problem and a Legal sub committee to draft new legislation.·
  • A first underwater investigation was undertaken by a group of enthusiasts. Undertaken in a climate of civil strife it was, nonetheless, moderately successful·
  • At the Archaeological Department's Centenary Conference, a Resolution was adopted for the Department to undertake maritime archaeology. ·
  • ICOMOS International started a scientific committee on the underwater cultural heritage which became the ICUCH. A Sri Lankan was President of ICOMOS International then.·
  • A joint Sri Lanka – Australian project was commenced, in 1992 with the objective of training a core group of Sri Lankan trainee archaeologists from a University. As a secondary objective, a data-base of shipwrecks in the historic port of Galle was undertaken. Co-ordination was by enthusiasts. Divers and Conservators were trained, a comprehensive report was published and work continued.·
  • Moves by treasure hunters to obtain legitimacy on a profit-sharing basis were rejected as being against archaeological policy.·
  • In 1995, the Cabinet of Ministers commissioned the group to undertake a rescue archaeology project, prior to the construction of a new commercial port. A comprehensive survey of Galle Bay was undertaken and a comprehensive report was published. That year the ICOMOS Code was drafted and accepted, and now forms part of the Convention. ·
  • While the construction of a port was delayed, work continued and the construction of a Conservation Laboratory was taken in hand.·
  • In 1998 the Department of Archaeology expanded its powers to cover the territorial waters. Cultural heritage impact surveys were required before development works were undertaken and the development agencies to provide funds for surveying and recovering artifacts from sites likely to be destroyed. ·
  • In 2000, discussions began for a further 3-year programme of training and exploration with the Amsterdam Historical Museum under license from the Archaeological Department.·
  • In 2001, November, the “Avondster” Project began, and UNESCO adopted the Convention. A Licensing system conforming to the Convention requirements was adopted.

The correct tools

The factors that helped Sri Lankan programme, along the rocky road, were the following:
  • The belief in the essential rightness of the concept of conserving the underwater cultural heritage.
  • The commitment to archaeological principles and UNESCO/ICOMOS guidelines.
  • The emphasis on training a group of local archaeologists as the first requirement for a national programme.
  • The establishment of an administrative and scientific infra-structure to service the excavations.
  • The willingness to join hands with foreign experts and institutions for joint projects.
  • The insistence that all archaeological work be undertaken under Archaeological Department license and control.
  • The principled and definite stand taken against treasure hunting and salvage.
  • The willingness to absorb volunteers and enthusiasts into the programme.
  • The wide publicity given to the work through the media and museums, making the public stakeholders in the programme.

Dangers ahead

Although our progress is something that we, who were part of the story, are happy about we are only too aware of the dangers that surround us. These are, alas! common to all countries like ours. One is that Success breeds Envy. It is often cloaked in manyguises – professional, academic and other seemingly innocent guises – but Envy it always remains. Another is misunderstanding, misconception and plain ignorance. This can become a major problem when it affects persons in positions of power. This paper began with a bow to the enlightened individuals in positions of influence who paved the way for us. Such people are not often begotten, but all too often they fade away. My concluding words of advice are, therefore, about such people: Find them, Care for them, and Keep them. Without them, nothing will be achieved.
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