Tema para 2003 : Patrimonio Cultural Subacuatico


ICUCH, la Convención de 2001 y más allá


El Comité Científico Internacional de ICOMOS para la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático (ICUCH) fue creado en Sydney, Australia, en 1991. Estaba formado entonces por 18 miembros especialistas designados por el australiano Graeme Henderson, quien presidía también entonces el Comité. Su primera misión fue redactar el texto de una carta que estableciera los principios y condiciones de la actividad arqueológica subacuática. Una carta que pretendía servir de referencia fundamental sobre asuntos de ámbito cultural para el trazado de la nueva Convención de la UNESCO sobre la protección del patrimonio cultural subacuático.

El Comité trabajó durante cinco años en la preparación del texto definitivo de lo que llegó a ser, en 1996, la Carta de ICOMOS, ratificada por el Encuentro General Anual de ICOMOS celebrado en Sofía, Bulgaria. Una vez adoptada, la carta pasó a ser un documento de referencia crucial para aquellos encargados de gestionar el patrimonio cultural subacuático. Pero nadie había previsto el éxito y la importancia que este documento llegaría a tener durante los cuatro años de, a veces encarnecidas, negociaciones para enmarcar la nueva Convención de la UNESCO en París: tras las deliberaciones, la Carta de ICOMOS se convirtió en la piedra angular y en el centro de debate, y después de muy pequeñas modificaciones, fue de hecho incorporada al Anexo o “Reglas”. Varios de los cientos de delegados presentes en las sesiones finales de la primavera y el verano de 2001 afirmaban, que la Convención no habría visto la luz sin la contribución de la Carta de ICOMOS. Cuando finalmente acabaron las deliberaciones, la Sesión General de la UNESCO a finales de octubre de 2001 presenció la proclamación de la aprobación unánime del Anexo, incluso por parte de los países que más se habían opuesto a la Convención. Algunos adversarios fueron tan lejos como para aplicar el Anexo aunque no tenían la intención de ratificar la Convención en sí misma.

A lo largo de los cuatro años de deliberaciones en la UNESCO, ICUCH se convirtió- en nombre de toda la disciplina- en la guardiana y defensora de principios y estándares para la dirección del patrimonio cultural subacuático. Para este fin, ha tenido que advertir a los participantes de las deliberaciones una y otra vez sobre los principales peligros que debían ser evitados en la Convención. Estos son: la explotación comercial del patrimonio cultural, fuente de todos los problemas; la ley de salvamento aplicada en muchos países con sistemas de leyes comunes, una ley que literalmente es pronunciada en contra de la protección cultural; la protección por selección o designación, frente a la cobertura a todo riesgo una vez que algo ha estado sumergido durante 100 años; el peligro de no disponer de funcionarios formados con un nivel de destreza en arqueología subacuática apropiado para la importancia de los lugares de interés en cuestión; la ausencia en muchos países de formación y habilidades en el campo de la arqueología subacuática y de la restauración de objetos sumergidos.

Este último punto, la formación, ha llegado a ser el nuevo lema de reunión de ICUCH durante algo más que los cuatro últimos años. Teniendo esto en cuenta, hemos decidido apoyar el curso básico de formación de NAS (la Sociedad Arqueológica Náutica del Reino Unido) como el estándar internacional. Este curso de iniciación de varios días de duración tiene una estructura muy acertada, y ha resultado ser un activo extraordinariamente útil para iniciar y concienciar a buceadores, directores de patrimonio, y otras partes interesadas, incluidos a ladrones de patrimonio, sobre la importancia y la naturaleza no renovable del patrimonio cultural subacuático y de la necesidad de proteger y dirigir correctamente este insustituible patrimonio de la humanidad. Ofrece a los gestores del patrimonio la posibilidad de recurrir a la asistencia de aquellos que trabajan en primera línea, incluso de los buceadores deportivos, a la hora de tomar acciones concretas para proteger el patrimonio. Durante los últimos tres años, ICUCH y varios de sus socios han instaurado con éxito el curso de NAS en la zona sur de Sudamérica, impartiéndose en Argentina, Uruguay y Brasil, donde se ha formado a instructores competentes. ICUCH ha ayudado también a promover el uso del curso en Canadá y en los Estados Unidos. Utilizando los fondos de la UNESCO y con su aprobación, ICUCH ha tomado la iniciativa de transferir el currículo del curso de NAS (cuyo coste lo hacía en un principio inaccesible a los países más desfavorecidos) al formato electrónico de CD-rom, que es más accesible para fines de traducción, y el cual ICUCH puede distribuir gratis donde sea necesario. África y el sureste de Asia son ahora los nuevos objetivos para la introducción del curso de NAS. En cuanto a la formación en la restauración de objetos del patrimonio cultural rescatados del mar, el primer estudiante (de Uruguay) se beneficia actualmente de la iniciativa de ICUCH y ha iniciado un programa de formación de un año con el laboratorio de tecnología avanzada del departamento de arqueología subacuática de la Marina estadounidense, con base en Charleston, como parte del Proyecto Hunley y con el apoyo de la asociación de los Amigos de Hunley. El estudiante completará el curso el año que viene probablemente en Canadá.

Todo esto representa un reto gigante para un pequeño comité de voluntarios que representa a todas las regiones del mundo. Para aceptar con éxito este reto internacional, el comité aumentó el número de miembros con derecho a voto de 18 a 23 para la tercera elección de miembros recientemente celebrada. En vista de la amplia variedad de retos asumidos y del gran número de “estafas” en esta disciplina, es importante que ICUCH, con el consentimiento de los comités nacionales, sea altamente selectivo en la elección de sus miembros votantes. Los miembros son reclutados de entre reconocidos arqueólogos subacuáticos que están activamente involucrados en la disciplina, excepto naturalmente en países en los que esta disciplina no existe. Los miembros deben contar con una reputación intachable y ser buenos para el trabajo en equipo. Todas estas cualidades son de hecho más importantes que los títulos de los candidatos. Recomendamos incluso que todos los comités nos consulten antes de proponer a un candidato. Como la arqueología subacuática se ve a sí misma como una familia muy pequeña en una disciplina extremadamente necesaria, pero aún reciente, a menudo conocemos mejor que los mismos comités nacionales, el valor real de los candidatos en los diferentes países. Finalmente, ICUCH invierte de manera urgente y pide el apoyo de los comités nacionales para continuar en la lucha por el patrimonio subacuático y su esfuerzo de formación internacional. Sin este apoyo, el trabajo llevado a cabo a favor de ICOMOS no puede continuar, y esta Convención (que ha puesta en boca de todos al nombre de ICOMOS) no será aplicada en la mayor parte de los países por falta de personal en el campo y falta de destreza.

Robert Grenier
Presidente de ICUCH



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